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El Programa Apolo comenzó en julio de 1960 cuando la NASA anunció un proyecto a continuación de las misiones Mercury que tenía como objetivo el sobrevuelo de astronautas alrededor de nuestro satélite, destinadas a localizar una zona de alunizaje para conseguir un vuelo a la Luna. Pero los planes iniciales se vieron modificados en 1961 con el anuncio del presidente John F. Kennedy de enviar un hombre a la Luna y regresarlo a salvo antes de que finalizara la década. La meta se alcanzó con 17 meses de sobra cuando el 20 de julio de 1969 Neil Armstrong y Edwin Buzz Aldrin a bordo de la Apolo 11 alunizaron en el Mar de la Tranquilidad.
Apolo fue uno de los triunfos más importantes de la tecnología moderna. Seis misiones lograron posarse sobre la superficie lunar con un sólo fallo: la misión Apolo 13 no pudo concretar su meta por la explosión del tanque de oxígeno líquido del módulo de servicio, pero la tripulación regresó a salvo. Antes de esto se probaron los sistemas de vuelo en varios lanzamientos automáticos, y solamente hubo dos pruebas tripuladas del sistema Apolo en órbita terrestre y dos misiones orbitales a la Luna.
Para que las naves Apolo llegaran a destino fue necesario la construcción del Saturn 5, el cohete más grande construido por la NASA que medía 110,64 m de altura. Un Saturn 5 lleno de combustible pesaba unas 2700 t al despegue. El vehículo tenía tres etapas: S-IC, S-II y S-IVB. La última etapa se quemaba para enviar a la nave Apolo fuera de la órbita terrestre y ubicarla en camino a la Luna. El diseño del Saturn 5 estuvo a cargo del científico alemán Werner von Braun y su equipo.
El Saturn 5 utilizaba RP-1 (inglés Refined Petroleum: Petróleo Refinado) que era una combinación de oxígeno y kerosén. Este combustible era quemado por la etapa S-IC que con la ayuda de cinco motores F-1 proveía del impulso necesario para alcanzar la velocidad de escape (11,2 km/s). Las últimas dos etapas, la S-II y la S-IVB, utilizaban una combinación de oxígeno líquido (LOX) e hidrógeno líquido (LH2) que eran quemados por seis motores J-2; cinco eran usados en la segunda etapa y otro en la última.
Las misiones Apolo complicaron las actividades desempeñadas por los operadores en tierra, ya que en este caso tenían que controlar las trayectorias de dos naves. Incluso la complejidad fue tan grande que el entrenamiento de los astronautas fue de cerca de 84.000 h, casi 10 años humanos para estar preparados. Este entrenamiento incluyo diversas actividades desde simulaciones de la gravedad lunar, expediciones de geología en diferentes regiones de la Tierra hasta volar el vehículo de entrenamiento para el aterrizaje lunar
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